martes, 9 de enero de 2018

Sólo estaba ahí, esperando a alguien que supiera romperlo

Y tú, que siempre te habías resguardado bajo segundas personas, aprendes que de nada valen cuando lo que escribes sale del tirón, porque es muy verdad, estaba ahí dentro y la mano sólo se mueve. Comienzas a redactar, a expulsar todo lo que pretendes decir, completas folios sin pensar; y es ahí cuando te detienes, meditas y ves que sí, tienes miedo a ese miedo, al sentir. Sincérate, de poco vale ya tu coraza de valiente, sabe que por dentro no eres más que pequeños trocitos de cristal. 
Y ahora, que ya no sabes qué decir, ves que la vida se va, que él es tu vendaval, llega y te revuelve aún más por dentro, detiene el tiempo, gira tu destino. Y tú, que sigues quieta ahí, esperas su paso al frente, que se decida en la ayuda del puzle que juntos sabréis construir. 
Sé que ahora mismo, no sabes cómo continuar, te faltan palabras, pero en tu cabeza sigue revoloteando la frase de: "no me gusta hablar contigo tan a deshoras", respira hondo, coge fuerzas y díselo: 'ven a verme un día, yo te espero de por vida, y sé que nadie tiene claro a dónde ir'.

martes, 2 de enero de 2018

365

Repite conmigo: cansada.
Sí, cansada, ¿verdad? De tanta gente carente de virtudes, falta de ideas propias, huecas de pensamiento, de aquellos que nunca saben qué decir, de que nos conformemos, del no querer ver más allá. Derrotada, por toda incertidumbre, por tanto sí pero no, por tanta insensatez, por la pesadez de toda conversación rutinaria, por toda promesa vacía. 
¿Tú también lo ves? Nos hemos olvidado de sentir, de experimentar, y por desgracia, hasta de pensar. Y así gira y gira esta rueda sin sentido.
Pero te diré que todo ha de cambiar, algo nuevo está por llegar; y si no, pregunten a Alicia, que por perseguir al conejo blanco, dio un vuelco a su realidad y experimentó tantas aventuras difíciles de olvidar. 
Comienza a improvisar, imaginar, fantasear, perder el Norte y a su gente temporal; juega con el azar, déjate llevar. Y yo, que soy de las que pone el despertador a las y 13, desafiando a la suerte, te diré que vivo con el tiempo de siempre, sumando y restando años, creyendo en improbabilidades, construyendo imposibles, dándome golpes con tantos muros, aprendiendo a caer, pero sobretodo, a intentar seguir en pie. 
Por ello, sí, repítelo, cansada, pero también, entusiasmada, en ver, que comienzan 365 días, que pretenden dar un cambio a todo esto; a pesar de que aún, no sepa muy bien el qué decir.


martes, 12 de diciembre de 2017

Recapacita

Y si todo fuera tan fácil cómo arriesgar, qué diferente sería todo.
No tendríamos miedo a interpretar,
A dejarse llevar, sentir sin pensar.
Y si todo cambiase con un chasquido de dedos.
No sabríamos el qué nos iba a deparar,
En esa rueda incontrolada, que Vida, se gusta llamar,
Que involucrada se vería en cosas del azar.
Y si lo inesperado comenzase a actuar,
Las sorpresas llegasen sin avisar,
Te dejases llevar por toda casualidad.
Y si después de tanto aguantar,
Tu reloj decidiese dejar de caminar,
Recuerda que sonreír vale más,
Que no debe haber nada que te reste felicidad.
Y si un día decides llamar,
El tiempo se escapó de tanto esperar,
La paciencia, volátil, no quiso continuar,
A pesar de que crea que regresarás.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Dispuesto a sentir

Parece un día más, recorro las calles sin ningún rumbo aparente, me limito a observar los meros detalles insignificantes. Y ya ves, así actúa el azar, ha querido que me encuentre delante de la Fundación de empeños con mayor antigüedad del lugar, me cuelo entre sus peculiaridades y encantos, me dejo cautivar por su historia, por todo su pasado. Y sin buscar, encontré, un conjunto de libros que años atrás algún joven depositaría con el fin de un dinero extra para el período del Verano, y que hoy se hayan allí olvidados. Salgo cautivada por todo lo que se esconde entre los márgenes de cada página; me escapo a la primera cafetería, con el fin de sumergirme entre un té y todas aquellas páginas.
Toda esa magia que uno se había especulado, desaparece al ver que cada anotación no es más que simples aclaraciones, apuntes o fórmulas incoherentes. Cuando, rendida, no pretendía seguir leyendo más, un pequeño sobre se desliza de entre las páginas; y con la misma ilusión que un niño en el momento de abrir un regalo, me dispongo a descubrir qué misterios esconde.
No he terminado de leer, y ya noto cómo pequeñas lágrimas recorren mis mejillas; quizás no sea consciente, pero tengo en mis manos la carta de amor más bonita que jamás haya leído.
Y entre todo ese caos que alborota mi cabeza, me persigue la duda constante de saber qué hubiera pasado si ella la hubiera leído; si esta carta no se hubiese quedado abandonada en este libro. Qué sucedería si ella le contestase que sí, que también habría querido una vida y media a su lado.
Pero que caprichoso y cruel es a veces el destino, que la mantuvo tantos años perdida en el olvido, y hoy, aparece para hacernos pensar, en ese: “y si ...”.

jueves, 12 de octubre de 2017

Aunque no sepas qué decir

Y yo, que nunca he sabido muy bien qué decir, no me canso de repetir que vivimos a base de confusiones, del no saber si nos vamos o si acabamos de llegar, de improbabilidades, del no arriesgar, de que gane el qué dirán.
Y hoy, que no quiero más que volar, no hago otra que pensar, de qué me sirven las alas si tú no estás acompañando el vuelo.
Y ya ves, aunque de sobra comprendí que ni yo sé nada de ti, ni tu sabes nada de mi, he de decirte, que hay mucho por descubrir bajo estos ojos saltones. 
Y sí, las primeras impresiones siempre mienten, creo que nunca aciertan con lo que nos dicen, y sin embargo, las seguimos haciendo caso.
Y a pesar, de que sigo recordando aquel 'Vuelve', no he sido capaz a asimilar de que fueras tras las flores, con tus canciones y tantos bailes a otra parte.
Y ojalá, supieras ver todos los mensajes, estudiarás todas esas fotografías o comprendieras cada pie de página, así, al fin sabrías, que siempre nos queda algo por decir.
Y, tras mucho tiempo sin escribir y sin saber, aun, el qué decir, tengo demasiados borradores por reescribir, historias que saber contar y folios por completar.


"Siempre digo lo que siento con el verbo equivocado"



martes, 29 de agosto de 2017

A veces ocurre...

Desde que te prometí el Mar, vamos dando tumbos.
Si te cansaste de naufragar, busca otro rumbo.
Si te mareaste ya de girar, y girar y girar por el Mundo.
No es delito querer volver.
No hay nada escrito, está todo por hacer.
Pensé que era lo mejor, para huir de la gente normal, que tanto nos aburre.
Veo que me equivoque, que no supe escuchar.
A veces ocurre.
Si te cansaste ya de contar, luciérnagas.
Te desorientas al caminar, atientas.
Si ahora prefieres esquivar, los caminos de tierra.
No le pidas a nadie perdón.
Pero tampoco pidas que renuncie yo.
Pensé que era lo mejor, para huir de la gente normal, que tanto nos aburre.
Veo que me equivoque, que no supe escuchar.
A veces ocurre.
Yo seguiré por ahí buscando, la belleza y el mar.
A mi nunca me aburre.
Sabes dónde hay que caer, si esto lo llegaras a extrañar.
A veces ocurre.


MrKilombo


lunes, 19 de junio de 2017

Ingenuidad

Que, dejarse llevar, suena demasiado bien...

Otro Lunes que pretende acabar, ha sido un día más de este caluroso mes de Junio, nada había trastocado tu rutina diaria, habías ido a trabajar como cada mañana, soportado los atascos matutinos del regreso a casa y cenado cualquier cosa que acompañase para seguir viendo algún que otro capítulo de la serie del momento. Todo seguía su curso normal, ya te encontrabas medio dormida en el sofá, cuando de repente, un mensaje inesperado consigue quitarte el sueño.

-¿Estás en casa?
Recapacitas, lo vuelves a releer y piensas que sí, tal vez se haya equivocado, Él no quería enviarte ese mensaje, hacía tiempo que no se ponía en contacto contigo, que te había dejado claro que hay ascensores prohibidos, que nunca bailaríais al mismo compás. Y de golpe y porrazo, ¿te escribe?; no, sin duda, no era para ti. Pero respondes.
+Sí.
Ingenua, no sabes dónde te estas metiendo.
-Es que como ya tienes las contraventanas cerradas no lo sabía con certeza, ¿bajas? estoy aquí fuera, no hace falta que te asomes a la ventana a comprobarlo, tú sólo ven.
Y sin entender muy bien la situación, saltando los escalones de dos en dos, sólo piensas en comprobar que así es, que se encuentra ahí, dispuesto a sorprenderte. 
Abres la puerta y ahí está, con ese chaleco tan peculiar que le caracteriza, una sonrisa que enamora y envuelto en esos nervios dispuestos a jugarle una mala pasada y dejarle sin saber qué decir. 
+¿Qué haces aquí?
Preguntas extrañada tras esta dispar circunstancia en la que no entiendes ni los motivos ni el por qué. Y Él, con cara de discurso preparado, se queda en blanco y sí, solamente te mira, sabiendo decirte tanto, que aún entiendes menos tal situación. 
-He roto con el pasado, con mi vida anterior, con todo lo que ello conllevaba, me he enterado de que te vas, que pronto abandonarás la ciudad, aunque no hayas dicho nada aún, hay noticias que vuelan; y de verdad, no sabía como iba a afrontarlo, sólo era consciente de que no, no quería perderte. Olvida todo lo que un día pude decir, deja aun lado todo este tiempo que hemos perdido y déjame seguir, pero a tu lado.
Bien, aún asimilando todo lo que su boca ha soltado, no eres capaz a creer si es real o si simplemente va a jugar contigo una vez más. ¿Por qué ahora? Ha tenido tiempo para aclarar sus ideas, te conoce, debería haber dado antes, mucho antes, este paso; recuerda que te ha mentido, que nunca te dijo las cosas claras, que tal vez siempre te vio como un pasatiempo. Y hoy, le tienes enfrente, dispuesto a abandonar todo, por irse contigo; sí, ni en la mejor de las comedias románticas lo hubieses imaginado. ¡Ay! Pequeña, sé lo que estas pensando, que dejarse llevar, suena demasiado bien, que tú si lo sentías de verdad, que le darías mil y una oportunidades, que no sabes sí es el amor de tu vida, pero que ahora sólo piensas en despertar a su lado cada mañana.
+¿Sabes cuánto tiempo llevo esperándote? Me había hecho a la idea, de que no hay peor castigo que esperar las cosas que nunca llegan; pero parece ser, que me equivoqué, que a veces el destino sí actúa, y hoy, estas aquí. Sólo dime, que no te vas a arrepentir, que me enseñarás a bailar, que lo sabremos llevar. 
Tranquila, respira, has conseguido decirle más de lo que creías, le toca mover ficha, si siente todo lo que te ha dicho, si está dispuesto a comenzar contigo, no dudará en agarrarte bien fuerte la mano y sumergirse en una nueva aventura, dejando los prejuicios, aceptándote tal y como eres y sobre todo que asegurase tu sonrisa, sea su rutina preferida.